Por encima de las modas pasajeras , las algas son consumidas como alimento cotidiano desde hace  siglos. Hay países enteros, millones de personas que se alimentan y se han alimentado con algas por muchas generaciones.

Tanto en Asia (donde es un alimento tradicional y poco menos que ancestral ) como en todo el mundo, el consumo de algas se reconoce como un factor de salud y un ingrediente recomendado en la dieta por los mejores nutricionistas internacionales, convirtiéndose en un alimento de obligada referencia en el siglo XXI.

Las algas, con todo lo antiguas que son en el planeta, parecen haber sido diseñadas para los tiempos modernos, en que las carencias de ciertos elementos esenciales y los excesos de otras sustancias perjudiciales, unidos a la vida actual, hacen mella en el funcionamiento del organismo humano.

Hay registrados ¡en Europa! 82 millones de personas afectadas por déficit de yodo y 27 millones acusan falta de hierro.

Las algas, los alimentos más ricos en minerales y oligoelementos esenciales, pueden ayudar a solucionar éstos y otros muchos trastornos  derivados de las carencias de las costumbres actuales y que provocan enfermedades como debilidad, depresiones y anemias.

Esto en cuanto a las carencias. En cuanto a los excesos, ahí tenemos las enfermedades cardiovasculares, primera causa de muerte entre nosotros. El alto colesterol y otros trastornos asociados…, la hipertensión…. Para todos ellos encontramos en las algas marinas claras y eficaces respuestas, tanto preventivas como curativas.

Sus sorprendentes y beneficiosos efectos sobre el metabolismo de las grasas, el colesterol, la circulación sanguínea, la tensión arterial, el sistema nervioso, el sistema inmunitario, la desmineralización, el estreñimiento…. están estudiados y confrontados, tanto en Oriente como en Occidente.

Los contaminantes ambientales y alimentarios a los que estamos expuestos  en la sociedad moderna encuentran en las algas una vacuna y un tratamiento comprobado. También han demostrado su eficacia como fuente de antioxidantes y como fortalecedoras del sistema inmunitario, ante situaciones de estrés y de tensión prolongada, que merman nuestras defensas y nos exponen a desequilibrios vitales.

 

Bibliografia:

Algas de Galicia.Algamar 2002

 

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